Anna Henrietta era la duquesa gobernante de Toussaint, amada por toda su gente. Ella gobernó el país con su esposo Raymund hasta que él murió en 1265, dos años antes de que Geralt y sus amigos llegaran a Toussaint, después de lo cual ella gobernó como la única monarca.[3]

Su título oficial de protocolo era "Su Excelentísima Señora", extraoficialmente "Su Señoría" y en asuntos más casuales fuera de la corte se la llamaba "Señora Condesa". Sin embargo, el chambelán y mariscal de la corte, Sebastian Le Goff, le aconsejó encarecidamente a Geralt que se dirigiera a ella como "Su Señoría" en todo momento. Ella era conocida por unos pocos elegidos por su nombre más corto, Anarietta.[4]

Blood and Wine

En la expansión Blood and Wine, Anna Henrietta le ofrece a Geralt un contrato para buscar y matar a una bestia que está cazando a sus caballeros andantes. Es ella la que guía al brujo hasta el palacio ducal en una de las primeras misiones en Beauclair, y es la que vigila que el contrato se desarrolla al pie de la letra.

Entrada del diario

Si este mundo ha llegado a conocer a un gobernante que disfrutara de la absoluta admiración de sus súbditos sin la necesidad de una represión sistemática ni un verdugo especialmente cruel, esa es, sin lugar a dudas, la soberana de Toussaint, la duquesa Anna Henrietta. Llamada Anarietta por aquellos que la conocían bien, era la viuda del malogrado difunto duque Raymund y, en su día, amante de un afamado y talentoso artista que prefiere mantenerse en el anonimato.
Hace unos cuantos años, cuando el brujo y un grupo de amigos visitaron Toussaint, Anna Henrietta tuvo la oportunidad de conocer a Geralt de Rivia. Gracias a esto, cuando una misteriosa Bestia comenzó a atacar a sus cortesanos, la duquesa supo exactamente a quién tenía que llamar...
Mientras buscaban a la Bestia, la duquesa demostró que, cuando la necesidad apremiaba, era capaz de romper las cadenas de los convencionalismos y ensuciarse las manos para hacerse cargo de la situación junto al brujo. Aunque tuviera que hacerlo en un relativo ”déshabillé”.
Sorprendentemente, la duquesa soportaba los rigores del camino con la misma destreza con la que llevaba a cabo las audiencias en palacio. Geralt pronto comprobó que, aun despojada de sus suntuosos vestidos y embutida en una tosca capa, Anna Henrietta seguía siendo la misma gobernante resuelta y tenaz de siempre. Una vez más, esto no debería sorprendernos, pues en la corte de Toussaint se sucedían a diario batallas de observaciones hirientes, medias verdades maliciosas y mentiras descaradas, que resultaban tan virulentas como las libradas con espadas y cañones. La duquesa era una auténtica maestra de la guerra cortesana y el brujo tuvo la oportunidad de sacar provecho de su experiencia.
Si Geralt pensaba que los relatos de la implacable irascibilidad de Su Ilustrísima Gracia eran exagerados, pronto descubrió lo equivocado que estaba. En cuanto Anna Henrietta averiguó que el vampiro no solo había escapado, sino que también había amenazado de muerte a su hermana, se apoderó de ella tal cólera que toda discusión quedó descartada. Dejó las cosas muy claras: Geralt tenía que cumplir su contrato y traer la cabeza de Dettlaff en una bandeja de plata.
Si Syanna sobrevivió pero Geralt no logró que perdonara a su hermana:
Las mismas virtudes de compasión y lealtad que habían hecho a Anna Henrietta merecedora del amor de sus súbditos resultaron ser su maldición, conduciéndola hasta la muerte a manos de su propia hermana. Desde aquel trágico día, se celebra una vez al año en Toussaint la Semana del Recuerdo. Durante siete días, el ducado guarda luto: la música se detiene, las luces se apagan y los ciudadanos cuelgan cortinas oscuras en sus hogares. Dicen que aquellos que amaban a la duquesa proceden del mismo modo, incluso los que viven muy lejos, en el norte...
Si Syanna sobrevivió y Geralt la convenció de perdonar a su hermana:
Por suerte, la ira de la duquesa ardía con intensidad, pero duraba poco. Cuando Geralt consiguió detener a Dettlaff, Su Gracia olvidó todos sus pasos en falso e incluso concedió al brujo la Orden de Vitis Vinifera, el mayor honor de Toussaint.
Si Syanna fue asesinada:
No era difícil predecir cómo terminaría la estancia de Geralt en compañía de Anna Henrietta. Al final, el brujo perdió el favor de Su Gracia en uno de sus típicos momentos de brujo de falta de tacto. ¿Quién iba a imaginar que entregar a la hermana de la duquesa a un vampiro acabaría mal para él? Geralt no, por lo visto. Conociendo el fogoso carácter de Su Gracia, tuvo suerte de que su cabeza no acabara adornando el palacio ducal.

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Referencias

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