Las Moiras, también llamadas "Las damas del bosque", eran tres brujas que vivían en una cabaña en los pantanos de Velen. La leyenda sugiere que las tres eran hermanas, hijas de la "dama del bosque" original, también conocida como "La que sabe". Sus nombres eran Susurradora, Guisadora y Tejedora.

The Witcher 3: Wild Hunt

Las Moiras encontraron a Ciri, que había sido teletransportada a su pantano, y se la llevaron a su cabaña. Allí se dieron cuenta de que ella poseía la vieja sangre. Las Moiras discutieron si debían devorar a Ciri, pero decidieron que simplemente se comerían una extremidad antes de entregarla al general de la cacería salvaje: Imlerith. Ciri las escuchó y huyó.

Tiempo después, las Moiras le encargaron a Geralt el deshacerse de un viejo enemigo en La Loma de los Susurros. El regidor de Madriguera Baja, un sirviente de las Moiras, se cortó una oreja y se la dio a Geralt como pago para las brujas. Este era un pago común que servía como un tributo a las Moiras, ya que usaban las orejas para vigilar el bosque. Cuando Geralt regresó al pantano, colocó la oreja sobre la piedra y las Moiras se reunieron con él en persona. Independientemente de si Geralt liberó o mató al espíritu, las brujas le cuentan su encuentro con Ciri.

Geralt puede regresar con el barón y su hija para recuperar a Anna, pero si anteriormente había liberado al fantasma del árbol, las Moiras castigan a Anna convirtiéndola en una bruja del agua por permitir que los niños escaparan.

Cuando Geralt y Ciri regresan al pantano para matar a Imlerith, los dos se separan y Ciri se enfrenta a las Moiras. Ciri logra matar a dos de las Moiras, Guisadora y Susurradora. Sin embargo, Tejedora logra escapar, arrebatándole a Ciri el medallón de Vesemir mientras huía.

Si Ciri muere al final de la historia, Geralt persigue a Tejedora, buscando recuperar el medallón que le robó a Ciri. La encuentra en la cabaña del Cenagal del Jorobado, donde convoca monstruos para que luchen junto a ella. El brujo la mata y recupera el medallón, pero los monstruos de la ciénaga lo rodean, a pesar de haber muerto la última Moira.

Entrada del bestiario

Juntemos las manos, hagamos una rueda, como hermanas moiras, terrores del cielo y de la tierra. Tres vueltas por ti, tres por ti, tres por mí: son nueve, cuenta justa.
Macveth, acto 1, escena 3
Los rincones más inhóspitos de este mundo albergan criaturas más antiguas que los humanos, más que las academias y los magos, incluso más que los elfos y enanos: las moiras del Cenagal del Jorobado son un ejemplo de ello. Nadie conoce sus verdaderos nombres, ni siquiera a qué clase de raza monstruosa pertenecen.
El folclore popular ha otorgado a estas tres hermanas los nombres de Susurradora, Guisadora y Tejedora, y se refieren al trío como “Las damas del bosque” o “Las buenas damas”. Las moiras actúan como auténticas soberanas de Velen, a cuyos habitantes ayudan a sobrevivir en tiempos difíciles a cambio de su ciega obediencia. Poseen una magia muy poderosa, de una naturaleza distinta a la de los magos. Extraen poder del agua y de la tierra, y están unidas al lugar que habitan. Las moiras oyen todo lo que sucede en su bosque, predicen el futuro, tuercen los hilos de las vidas humanas y traen tantas dichas como infortunios.
Las moiras parecen ser a todas luces inmortales. Utilizan elixires mágicos para no envejecer y adoptan así la apariencia de mujeres jóvenes. Además, los lazos místicos que las unen a los pantanos en los que viven les otorgan una fuerza y una vitalidad sobrenaturales.

Misiones asociadas

Curiosidades

  • Están fuertemente inspiradas en la Baba Yagá, un personaje recurrente del folclore y la mitología eslava.

Galería

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