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Shani fue una médica, habiendo estudiado en la Academia de Oxenfurt. Participó en la Batalla de Brenna como miembro del personal del hospital de campaña de Milo "Rusty" Vanderbeck. Muchos años después se convirtió en Decana de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oxenfurt.

Falleció en el año 1340, 72 años después de la Batalla de Brenna, a los 90 años de edad.[1]

The Witcher

Geralt se encuentra con Shani en las afueras de Wyzima, tratando de entrar en la ciudad y al Hospital de San Lebioda para ayudar a tratar a las víctimas del Catriona. Ella se sorprende al verle, porque, como ella le cuenta, "escuché que habías muerto". Mientras está en las afueras, Shani se queda en la posada, curando a Geralt siempre que entre y cuida a Alvin hasta que Abigail lo toma bajo su cuidado.

Una vez en Wyzima, Shani puede encontrarse en el Hospital de San Lebioda durante el día (entre las 9 am y las 4 pm), en las calles o en su casa durante la tarde, noche, y temprano por la mañana. Ella curará a Geralt cada vez que entre al hospital durante el día.

La misión Una vieja amiga tiene lugar en la casa de Shani. Durante el curso de la tarde, aprendemos que hace años Jaskier interrumpió algo entre Shani y Geralt. Después de que la fiesta termine y Geralt se disculpe, Shani se revela tal y como era.

En el Capítulo III, Geralt es forzado a escoger a alguien que cuide a Alvin, siendo sus únicas opciones Shani y Triss Merigold. Si elige a Shani, tiene una segunda oportunidad de conocerla mejor. Si no, él no la verá ni vuelve a escuchar de ella hasta el Capítulo V, donde se muda para crear su propio hospital de campaña, tratando a las víctimas de la peste y las víctimas de la batalla, independientemente de su raza o afiliación.

Entrada del diario

Poco después de llegar a las afueras me encontré con Shani, una conocida de hace tiempo, en circunstancias bastante dramáticas. Shani está completamente entregada a la medicina, su pasión, y ha tenido mucho que hacer en las afueras, así que no hubo tiempo para charlar. Tengo la impresión de que le gusto mucho a esta chica inteligente y sensata.
He involucrado a Shani en todo el asunto de la Salamandra, y aunque la chica estuvo en peligro, todo ha acabado bien. Shani terminó lo que tenía que hacer en las afueras y volvió a Wyzima, a su casa en el Barrio de los Templos.
Shani trabaja en el hospital de Lebioda durante el día, y pasa las tardes en sus aposentos en el Barrio de los Templos. Odia que la gente le moleste en su trabajo, así que es mejor visitarla en su casa por las tardes.
Durante la fiesta, Shani me contó sus experiencias durante la batalla de Brenna, donde atendió a los heridos. Tengo la sensación de que últimamente le gusto mucho a Shani.

Misiones asociadas

Hearts of Stone

Entrada del diario

Geralt se introdujo en las cloacas de Oxenfurt con la idea de cazar a un asqueroso monstruo. Así pues, podéis imaginar cuál fue su sorpresa al encontrarse en uno de los húmedos y fangosos pasillos con Shani, una antigua y muy querida amiga. Geralt y yo conocimos por primera vez a esa extraordinaria mujer hace años, cuando todavía era una alumna inexperta, pero para entonces se había convertido en una reputada doctora y en una valiente médica de campo del ejército redaniano.
Esta ocupación la llevó, junto con una unidad de soldados de escolta, a descender a las cloacas. Su misión era recoger una muestra del veneno escupido por el engendro que merodeaba por allí. Geralt, un caballero de pies a cabeza, accedió a ayudarla en su tarea.
El encuentro entre Geralt y Vlodimir von Everec provocó que el brujo recordara la pasión mutua (aunque pasajera) que había sentido por Shani. También se dio cuenta de que su corazón aún albergaba una pequeña llama de sea pasión...
En ocasiones, el destino escribe historias tan estremecedoras que ningún poeta se atrevería a firmarlas, por miedo a que su público se mofe de él por considerarlas en demasía extravagantes. Tal fue el caso cuando Geralt y el fantasma de Vlodimir von Everec compartieron el mismo cuerpo durante una noche y acompañaron a Shani a la boda de Aldona, su amiga de la Academia. Algunos habrían sido incapaces de disfrutar de la noche con esta inusual compañía, pero Shani no. A la vista del buen gusto en la decoración de la boda y al olor de las serbas, que le trajeron a la memoria entrañables recuerdos de su infancia, Shani sintió que retornaba el despreocupado desenfreno de sus años mozos y, llena de alegría, se dejó llevar por la algarabía de la celebración.
Una cosa está clara: Shani no se aburrió en compañía de Vlodimir von Everec, quien la abrumó con las manifestaciones de sus ardiente deseos y la sedujo con su irreflexiva energía. Sin embargo, cuando llegó la hora de que volviera al más allá, ella suspiró de alivio, pues a partir de ese momento podía pasar algo de tiempo con Geralt, que era mucho más sensible y predecible (aunque Vlod habría dicho que era un muermo).
Una tarde que comenzó de forma agradable se convirtió en una noche de éxtasis, contemplando el dorado amanecer a la orilla de un lago, bajo la serenata de los primeros murmullos del despertar de la naturaleza. A pesar de que Shani parecía encantada con el rumbo de los acontecimientos, la brisa de la mañana mudó su estado de ánimo y comenzó a reflexionar. Se despidió de Geralt, explicándole que tenía que pensar detenidamente en lo que acababa de suceder.
El destino quiso que Shani no se quedara mucho tiempo en su ciudad natal, Oxenfurt. Mientras continuase la guerra tenía que obedecer las órdenes del ejército redaniano y su comandante decidió enviarla a Kaedwen, el frente oriental del conflicto. Antes de partir, informó a Geralt de la existencia de un tal profesor Quitatrabas, que podría ayudar a Geralt en el asunto de Gaunter O'Dim. Geralt dio las gracias a su amiga y se despidieron, esperando volver a encontrarse más tarde o, preferiblemente, más temprano.

Misiones asociadas

  • Las primeras víctimas del mal
  • La fiesta del hombre muerto
  • Una medianoche despejada
  • Quien siembra vientos... (opcional)

Galería

Referencias

  1. 1,0 1,1 1,2 La dama del lago, capítulo octavo.
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