Los trols son enormes criaturas humanoides. Poseen un cierto nivel de inteligencia y son capaces de emplear frases simples para comunicarse entre ellos y con los humanos, mientras que otros son incluso capaces de dibujar[1] o escribir.[2] Suelen vivir en medio de la naturaleza, pero también bajo puentes (a menudo construidos por ellos mismos) en los que cobran peaje a los viajeros. Antiguamente los brujos mataban trols, pues algunos de ellos comen carne humana, sin embargo, actualmente la gente se ha acostumbrado a la presencia de estas criaturas, sobre todo debido a que pagar a un trol resulta más barato que el mantenimiento habitual de un puente.

The Witcher 2: Assassins of Kings

En The Witcher 2 aparecen cuatro trols en los Actos I y II.

Trols conocidos

Entrada del bestiario

Según la leyenda, los trols son criaturas nacidas de la tierra y sus cuerpos son de roca. Aborrecen la luz del sol, que los mata convirtiéndolos en piedra inanimada, por lo que están activos durante la noche. Bueno, eso es lo que cuenta la leyenda. ¿Y cuál es la realidad? Como siempre, la verdad es mucho más prosaica. Los trols son criaturas vivas como tú y como yo, y prefieren el día a la noche, porque son tan torpes que tropiezan con las piedras en la oscuridad y derraman el vodka. Su piel es dura como la piedra, pero debajo tienen músculos y un corazón que bombea sangre. Y puesto que sangran, pueden ser asesinados.

Misiones asociadas

The Witcher 3: Wild Hunt

Durante sus aventuras, Geralt puede encontrarse con numerosos trols de piedra y de hielo, hostiles y amigables. Los amigables incluyen a uno llamado Boris que vive en Velen y otro llamado Bart, empleado por Sigi Reuven en Novigrado.

Galería

Referencias

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